Caminata y empapada

El martes 15 llovió muy fuerte, ¿qué hace Edgar?, espera en la oficina una hora y cuarto a que disminuya; no lo hace. Se va, espera una 65 por casi una hora hasta que al fin aparece una vacía.

Se baja en el acueducto pensando que no hubo deslizamiento de tierra en la ruta hacia Boca del Monte, que iluso. Luego otro rato en la FAG esperando un Taxi, AJA, con esa lluvia estaban todos ocupados. Le avisa a su hermana que va a llegar tarde. La lluvia pasa y la gente empieza a caminar y ahí va el atrás de la muchedumbre aceptando su destino.

Cuándo iba por la 20 calle de la Hincapié y a sabiendas que la cuasi oscuridad luego de Santa Fe estaba por comenzar se le ocurre llamar a alguien para que lo “acompañe” en el teléfono, lamentablemente dicha persona (que no se sentía bien) tenía algo que hacer y luego de un rato se queda solo otra vez.

Por cierto, aún no tiene ni idea de por qué fue a esa persona la única a quién se le ocurrió llamar.

Al pasar al lado de Elgin algo se activa en su cerebro, algo que nunca había pensado antes de llamar a esa persona, algo tan profundo y trascendental que lo hace sonreír: “para la próxima entro a un cine o a algún lugar público para pasar el rato y luego llamo a un Taxi”.

P.D.: Por suerte tenía un día libre y lo usó para faltar al trabajo el día de ayer y así no tener que estar en la oficina con un malestar que parecía gripe.

4 pensamientos en “Caminata y empapada

  1. salvashocker

    MI QUERIDO AMIGO PARA LA PROXIMA DIRECTO A LAS AMERICAS A VER LOS ANIME QUE TE GUSTAN POR QUE ANDAR BAJO EL AGUA TA PIZADO

  2. Lyz

    Quizá se le ocurrió llamar a “esa persona” porque ella le ha llamado en iguales circunstacias: “cuando necesita a un amigo que le haga la pala de ACOMPAÑARLE aunque sea vía telefónica y no sentirse SOLA”.

    Se me ocurre que esa puede ser la respuesta.

    Abrazos

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